La pequeña Isa quiere ir a prisiones (III)

Perdida totalmente. Sin saber actuar, como un conejito cuando le dan las largas, me llama la pequeña Isa para que le aclare nuevos conceptos. Todavía no he terminado de exponerte lo básico, peque. Ya, pero es que estoy en los primeros temas y, sin entender eso, no puedo avanzar. Te dije que esto no iba a ser fácil.

El mundo jurídico es difícil de comprender porque no se han dado nociones básicas en el colegio. Pero más difícil de comprender es, precisamente, por qué no se dan esas nociones toda vez que el Derecho no es ni más ni menos que la plasmación en papel de las reglas que hemos aceptado para convivir. Vivimos en Derecho, ¿por qué no conocer las normas básicas entonces? ¿Saben cuántos problemas se evitarían? Sigue leyendo

La pequeña Isa quiere ir a prisiones (II)

Aprovechando que yo no tengo tiempo, y que tú no puedes permitirte perderlo, voy a dedicar este lapsus que debería emplear en descansar, en intentar explicarte algunos otros términos para que el temario te resulte más ligero, procurando, por tanto, que el resultado sea una buena inversión para los dos: para ti, que puedas avanzar con mayor fluidez en tu estudio; para mí, para recordar conceptos que, por básicos, uno olvida repasar.

No se me ocurre mejor manera que hacerlo lo más sencillo posible, siendo esto, por el contrario, lo más difícil de hacer. Para examen exhaustivo te sigo recomendando tanto manuales, como doctrina, como apuntes que te vayan dando. La idea, aquí, es que comprendas directamente unos términos que son esenciales para entender el resto de tu temario, no hacer un manual o que estos sean los apuntes para la oposición. Sigue leyendo

La pequeña Isa quiere ir a prisiones

Hastiada de dar tumbos por sus lucrativos y satisfactorios trabajos, la pequeña Isa ha decidido optar por dejar la entretenida vida del autónomo, por algo más clásico, quizá monótono, pero en cualquier caso, menos aventurado que el trabajo por cuenta propia.

Considera ahora que es mejor rebajar los niveles de adrenalina que mensualmente -por no decir diariamente- fluctuan por su cuerpo. Esas no bajas por no enfermedades, provocadas únicamente por esos no ingresos si no trabajas, a los que acompañan las periódicas obligaciones para con el Fisco, suministros o Seguridad Social han pesado más que las, cada vez más, distanciadas comisiones por un trabajo de no comercial. Sigue leyendo

Mientras tanto

Sentado. Tranquilo e impasible. Condescendiente conmigo. Escucha con atención, al tiempo que, sé, su mente está en más de un sitio a la vez y, aún así, con toda su atención para mí.

“¡Erraste el tiro!”, le indico, cual profesor, con aires de superioridad. “No te das cuenta, pero no soy yo tu objetivo. A mí me lo debes.  Tú que puedes, ¿por qué no? Me dediqué al resto. Yo cumpliré irremediablemente mi fin, pero en otro momento. No, a mí no. No ahora”.

Cargado de razón, con temple, voy exponiendo mis motivos. Desgrano, justifico, cada uno de ellos. Acredito con hechos probados inimpugnables. Mi alegato es francamente exquisito, instruido, completo, fundado. Digno de ser estudiado. Justicia, dedicación, clamor popular, conocimientos pendientes,… Injusto otro resultado. Sigue leyendo