Qué hacer cuando las fuerzas de la mente flaquean. Demencias

Esta información va dirigida a todos aquellos que en algún momento se han visto o se van a ver enfrentados a la difícil situación de decidir por ese familiar que ya es incapaz de regir su persona y sus bienes.

Imagen descargada de pixabay.com, bajo licencia Creative Commons CC0

Imagen descargada de pixabay.com, bajo licencia Creative Commons CC0

Estamos en la era de la longevidad. Nuestra esperanza de vida es sensiblemente superior a la de hace veinte años. Vivimos más de ochenta años pero nuestro cuerpo, y lo que es más importante, nuestro cerebro no está preparado para tal hazaña, por lo que tendremos que prestar atención a los siguientes contenidos.

En primer lugar debemos hacer trabajar a nuestro cerebro durante toda la vida para retrasar la aparición de las tan temidas demencias seniles tipo «alzheimer».

Imagen descargada de pixabay.com, bajo licencia Creative Commons CC0

Imagen descargada de pixabay.com, bajo licencia Creative Commons CC0

En segundo lugar, una vez diagnosticado hemos de ser conscientes de la necesidad igualmente de trabajar y hacer trabajar ese cerebro.

Finalmente enfrentar la situación de la degeneración hasta el punto de no poder regir la persona.

Esta descripción es una imagen de lo que pasa en miles de personas y en todos los entornos familiares, el problema. El problema de la abuela, de la madre, del padre, del tío, el problema que junto con la depresión nos pone a prueba cada día tanto a nosotros como a los entornos familiares que, en el caso de España, siguen existiendo como pilares esenciales de nuestra sociedad.

Cuando alguien tiene a ese familiar enfermo, en lo último que piensa es en las cuestiones de la administración de los bienes porque tenemos acceso a su clave bancaria o a su tarjeta y su clave de seguridad, seguridad social, etcétera. Pero no se es consciente de que con eso no es suficiente, porque esa persona cada día es un poco más incapaz y eso tiene consecuencias, ¿qué hacer?

Lo primero que debemos hacer es sentar a todos los familiares directos (hijos/as, esposo/a, hermanos/as) según el caso.

Lo segundo será exponer la situación y plantear la necesidad de instar una incapacitación judicial y nombrar un tutor/a. Este proceso no solo es imprescindible en estos casos sino muy apropiado para evitar fraudes y sustracciones al futuro incapaz, asunción de responsabilidades por parte del mismo, y una larga lista de situaciones que se pueden dar y cuyas consecuencias siempre son patrimoniales y negativas, tanto en la esfera de este como en la de los encargados de sus cuidados.

No hace falta dramatizar en esta situación más allá de la toma de conciencia y con ello la adecuada toma de decisiones, que como todo en la vida, marcan la diferencia entre controlar el problema o ser parte del problema.

Una vez tenemos el diagnóstico hemos de recabar cada informe médico que muestre la evolución del paciente para preparar el soporte documental del futuro procedimiento judicial de incapacitación.

Imagen descargada de pixabay.com, bajo licencia Creative Commons CC0

Imagen descargada de pixabay.com, bajo licencia Creative Commons CC0

Debemos entender que la decisión de incapacitar o no a una persona no la toma quien la inicia, sino el Juez, máximo garante del cumplimiento de la ley. En todos los años que llevo de ejercicio aún (y cruzo los dedos) no me he encontrado con un juez que en materia de capacidad no observara las máximas cautelas, hoy no los vamos a criticar.

Es importante que el lector entienda la afirmación anterior porque con una incapacitación lo que se hace siempre es proteger al supuesto incapaz. Esta misma reflexión nos la podemos hacer con padecimientos incurables que son compatibles en cuanto a la incapacidad para regir su persona y administrar sus bienes, por ejemplo en el caso de un enfermo mental, según opinión médica. Es, por tanto, muy importante tener estos extremos en cuenta, como también debemos saber que se celebrará una vista oral en la sala de vistas del Juzgado donde, observada la documentación aportada con la correspondiente demanda, se tomará declaración a unos testigos que informarán al tribunal sobre la situación del incapaz así como sobre la idoneidad del tutor para ser tutor, resolviendo finalmente Su Señoría, previo informe del Ministerio Fiscal -cuya intervención es imprescindible también en defensa de la legalidad.

Como puede observar el lector, no es un asunto baladí que quede ajeno a control, sino que al contrario, además de la inicial decisión de incapacitar o no a una persona queda el ejercicio de control que año tras año se va a realizar con la censura y rendición de cuentas que va a realizar el tutor ante el Juzgado mientras el incapaz viva. En el caso de fallecer el tutor nombrado inicialmente, se procederá a la sucesión de ese tutor.

Es importante, por el momento que nos ha tocado vivir, que conozcamos estas opciones ya que tienen incidencia directa patrimonial y civil, familiar y personal; administrativa y financiera; y hasta electoral, ya que que tanto personas susceptibles de ser incapacitadas como realmente incapaces son llevadas por algún desalmado, indebida y fraudulentamente, a echar el voto a una urna, aunque este ya, es otro asunto que más tiene que ver con la ética y el conocimiento de los intervinientes que con el procedimiento en cuestión.

Publicado en Diario el Sol de Lorca el pasado 27 de agosto

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s