Empezar a pensar en nosotros, en cuidarnos

«Tengo el colesterol muy alto. Tengo que empezar a cuidarme desde ya. Dieta, deporte…» me digo mientras me miro al espejo sujetando con las dos manos un abultado mondongo. No sé cuánto tiempo lleva ahí, nunca me había fijado. No la había notado. Tampoco el síntoma ese de «todo es perfecto» que le concede su característica curvatura. Y ahí estoy, mintiéndome con la excusa de mi último análisis, frente al espejo, preocupado por primera vez en mis casi 40 años, por esa «felicidad» (entiéndase «panza») que  atrofia mi figura (esa que nunca tuve) y que escandaliza a mujeres y metrosexuales, preocupa a nuestro sistema sanitario  y reconforta a las farmacéuticas. No me quiero mentir: me preocupa esa barriga y, como daño colateral, mi salud.

Con las mismas me voy a comprarme unas zapatillas para empezar a solucionar el problema. Buscaré unas atrevidas, juveniles como yo, llamativas. Pero cómodas. Después de tanto tiempo no sé ni dónde están las tiendas de deporte, así que me meto en una que pone «especializada en running». Las especializaciones en algo siempre nos han dado más confianza que las generalizaciones, aunque lo que realmente vienen a ser es una justificación educada y reconfortante de que no tienen ni idea de otra cosa, aunque esté relacionada. Prefiero al especialista en «la generalidad» como defendía don Lázaro Carreter con sus maravillosos dardos en la palabra.

Pues con esas me dirijo a la pared donde están todos los impares expuestos. Primer fallo, me he dirigido a la sección de señoras. Hay que ver qué bonitas algunas. Ese estilo, colores… ¡y precios! Una vez advertido mi error busco la pared de «Hombres» (la otra opción eran unas zapatillas tamaño mini, con las que supuse -con acierto, ahora sí- que eran de niños). Me pongo a mirar y veo cientos de modelos. Después de un rato mirando cojo unas que me gustan. Debe ser que se me ve muy perdido y totalmente equivocado, pues al pedir mi número la dependienta, muy amablemente, me mira (creo que mi baja forma física es fácilmente detectable) y me pregunta: «¿Qué uso y con qué frecuencia va a usarlas?». Sorprendido por la pregunta le contesto: «Pues no sé. Para caminar, correr, jugar al fútbol (mentira, mis amigos ya no juegan al fútbol), baloncesto (¡Ja! Con mi altura y esta barriga hasta ella sabe que es mentira), salir por ahí». «Es que ha cogido usted unas de nivel profesional. Ya sabe, para competir. ¿Puedo recomendarle?».

zapatillasPor supuesto me dejé asesorar. Siempre me dejo asesorar en aquello que no controlo, lo que suele ser todo. Me devolvió a la pared de la que había salido la deportiva escogida. Y con un «Por lo que me dice, yo le recomendaría este tipo de zapatilla…» y aparecieron mil modalidades. Resulta que lo que yo pensaba que era un modelo de la marca, era para el tipo de uso. Así, no eran unas «Adidas Casual (/ˈkæʒjʊəl/ que no /kasual/)» sino que son unas Adidas para ir con vaqueros o así, pero no para hacer deporte.

Y así con las walking, crossing, training, running y yo qué sé cuántos «ing» más. Es decir, que para entrenar unas, para andar otras. Si vas a correr algún día otras, porque las de walking se joden, no te van a amortiguar bien y al final verás como te tienen que amputar. Y eso sin contar el tipo de deporte: baloncesto, fútbol sala, tenis, pádel, squash,… Si vas al gimnasio otras… Vamos, una nómina completa para poder hacer deporte o pasear cómodo. Supongo que vendrá la moda de los USA. Ahora entiendo lo del sobrepeso norteamericano.

Antes estaban las zapatillas, tenis, deportivas y bambas, dependiendo del sitio porque en realidad era lo mismo. Todas valían para todo (o para nada, según la frecuencia y lo bruto que fueses). Se elegían porque estabas más cómodos con unas que otras, te gustaban más unos modelos, te habían salido mejores… Pero valían para todo, incluso para salir de cañas. Fallaban en baloncesto si no eran específicas, o no se agarraban igual que las específicas en la pista de fútbol sala. Pero servían para todo.

Y en ese momento me encontré con el mismo dilema que en las últimas (y próximas) elecciones. Antes habían tres partidos, que al final eran lo mismo salvo en algunos detalles, más en colores y siglas que en contenidos, también es verdad. Que abarcaban todo el territorio y materias. Y ahora tienes un partido para cada cosa: para la defensa de los animales, para la defensa de un tipo de árbol, para que no cuente el voto, para los intereses de una zona concreta del país (multiplicado por tantas zonas haya), los que pueden, los que se unen, los conocidos, los que ere que ere… ¿Y a cuál votas? Quieres la protección del medio ambiente, pero sin dejar atrás a los que pierden la casa porque los bancos se han comido todo su patrimonio. Y no olvidemos la educación, eso lo primero.

Listado de partidos políticos representativos de las últimas elecciones (ojo, diciembre 2015)

Listado de partidos políticos representativos de las últimas elecciones (ojo, diciembre 2015)

Luego los ves durante un breve periodo de gobernanza y te das cuenta de que les importa un carajo lo que dijeron para conseguir votos (entra el color que quieras). Quieren estar ahí arriba y se acabó. Antes era más fácil, sólo había tres modos de llamar a tus tenis.

Y lo comparas con la pared de tenis. Y piensas «¡ójala fuese igual que esto! Hoy me compro las de andar. Si quiero correr mañana, mañana vengo, me las compro, y a tirar. Si me equivoco, pierdo 50€, pero no la casa, ni el sueldo… Si el mes que viene necesito otro deporte, cambio. Si toda esta algarabía de partidos se pudiese usar así, que pudiesen cambiarse los partidos tras cada «cagada» otro gallo nos cantaría».

Al final me compraré unas para andar o correr algún día, pues me conozco y no voy a correr maratones directamente. Que sean lo más chulas para poder usarlas para ir de cañas. Que lo que realmente quiero es estar sano, y si me pongo «cachas» estupendo, y si no, que realmente la curva sea de felicidad.

Y con las votaciones igual: no sé si votar, pues al final resulta que me ha ido exactamente igual estos 6 meses sin gobierno que los anteriores años. ¿Harán algo realmente los diputados, ministros y presidentes? O, por el contrario ¿los que hacen que esto salga adelante somos todos los demás? Si es así, ¿para qué molestarme en darles a otros lo que me cuesta conseguir a mí? ¿Si digo que no quiero ir a votar seré malo? Tengo unos días para pensarlo, pero lo que sí me ha quedado claro al elegir las zapatillas es que tengo que dejar de pensar en los demás y en cómo me ven, y en empezar a cuidarme y a ser feliz, que es lo único que me va a facilitar la vida.

 

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Una respuesta a “Empezar a pensar en nosotros, en cuidarnos

  1. Me ha encantado. Así…sencillamente …E N C A N T A D O.
    Lo que no cuentas es el cabreo que te cogiste con tu anciano padre – a tus catorce años- cuando querías una “Nike Jordan” con lucecitas titilantes en diversos colores y él te compró unas zapatillas de lona para pomocionar tu humildad.
    Muy buen escrito.

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