Cuestión de matices

Se suele considerar al Derecho como a las matemáticas: ante un caso similar, siempre dará un resultado idéntico. Sin embargo, es más parecido a una cirugía: ante un mismo caso, serán las circunstancias personales las que decidan, pudiendo no ser el mismo resultado. Cada caso es un mundo, como cada cuerpo. Qué circunstancias, o cómo y quién aprecie las mismas, determinará el resultado.

Teniendo esto presente, no puede -o no debe- uno juzgar por lo que oye o ve en distintos medios. Es una temeridad, pues no se tiene toda la información y prueba como para poder valorar debidamente el asunto, y pudiera afectar indebida y gravemente a la dignidad del enjuiciado dependiendo de quién, cómo y dónde publique dicho juicio de valor. De hecho, está prohibido. Son los conocidos «juicios paralelos». No seré yo el que, con sólo lo que veo u oigo en los medios, se atreva a decidir sobre la inocencia o culpabilidad de nuestra Infanta.

Pero sí que puedo valorar determinadas circunstancias que afectarán al procedimiento que veo por noticias en comparación con el resto de mortales.

Es increíble, encomiable más bien, la ardua labor que están realizando nuestros estamentos para demostrar la inocencia de la familiar de la Casa Real en el famoso caso Nóos.

Leo esta mañana en el diario El Mundo el siguiente titular: «Hacienda da por buenas facturas falsas para salvar a la Infanta». Para ello da por válidas unas cuantas (que según el diario, la propia Agencia Tributaria había considerado anteriormente como ficticias), las suficientes para no llegar al límite de cuantía marcada en el tipo penal, eximiendo de responsabilidad penal a doña Cristina. Por lo menos por este delito.

Peliagudo trabajo. Y luego decimos que los funcionarios no trabajan y que Hacienda está como loca por «pillarte».

Hemos de tener en cuenta que el delito contra la Hacienda Pública en el momento en que la Infanta «realiza» (no está claro, al menos para su defensa) los actos del supuestos fraude, lo configura el Código Penal en la defraudación de 120.000€ o más (Título XIV, artículo 305), con otros requisitos. Y en derecho penal no sólo tiene que cumplirse estrictamente el tipo penal (todo los requisitos que establezca el artículo, vaya), sino que no se admite la analogía ni la retroactividad.

Es decir, para este delito se castiga «el cuánto» dentro del «hasta cuándo», pero ni «el cómo» ni «el qué». Vale que hay matices para su aplicación, pero esos, parece ser, nadie las ha puesto en duda, luego las cumple y sería de aplicación. El «según quién» parece ser necesario en determinados supuestos, como el que nos ocupa. Otro matiz.

He aquí donde entran nuestros Inspectores de Hacienda que, como todo el mundo sabe, como con cualquier contribuyente, le dan una y mil vueltas a cualquier declaración de para que este último no tenga que verse apurado en devolver lo que no le corresponde. Y claro, lo mismo hacen con la Infanta, porque ellos no miran el nombre, sino el código de barras.

¿Y el Ministerio Fiscal? Igual. Como en cada expediente, y en especial en este tipo de asuntos, el Fiscal siempre busca la formula de acusar sólo si cree firmemente, y muy a pesar suyo, que el imputado realmente cometió el acto. Ya se sabe, principio de presunción de inocencia.

Pues ya aviso que no suele ser así. Nuestra AEAT te paraliza la renta simplemente con que haya «algo» que no les cuadra. No se lo piensa y manda requerimiento para que justifiques todo, a ver si está mal lo que ellos hayan detectado -u otra cosa. Y más vale que cuadre tanto con tus facturas como con las que tenga el que las emitió. Y si eres empresa, habrás llamado a todas con las que tengas obligación de presentación del 347 para que no descuadre ni un céntimo.

Ya puedes ir con los tickets del Mercadona y de parking, que como no son factura no te vale. ¿Y presentar una factura falsa? No te salva ni la Macarena.

Si superas el límite del Código Penal, lo mandan directamente a Fiscalía. Y Fiscalía acusa SEGURO. Ya tienes que presentarlo todo muy clarito para que después de tu declaración el Ministerio Fiscal no acuse. Como dicen «si no has hecho nada, no vas a salir condenado. Pero en el juicio lo veremos y tendrás la oportunidad de defenderte con todas las garantías».

Pero en este caso son varios «no» -que no «Nóos»-. No ve Hacienda la falsedad de unas cuantas facturas, admitiendo su error tras no sé cuántos estudios de la misma documentación. El Ministerio Fiscal no ve delito, ni cree que tenga obligación o necesidad la Infanta de demostrar su inocencia con todas las garantías en un juicio -como cualquier plebeyo. Y aquí enlazamos con la famosa «doctrina Botín».

Si por los motivos que aduce el Fiscal no se exime a la Infanta de sentarse en el banquillo, intentará la aplicación de la «doctrina Botín».

La infame «doctrina Botín» es una interpretación realizada «ad hoc» para impedir que uno de los hombres más ricos de España, amigo de gerifaltes y que generaba riqueza al país, fuese juzgado. Para ello, en una interpretación ¿garantista? el Tribunal Supremo expuso que si ni el Ministerio Fiscal ni una acusación particular acusan, no se puede continuar el proceso. No hubo acusación particular ni Ministerio Fiscal que formulase acusación. Si fue resultado del Tribunal que interpretó, o del Ministerio Fiscal que no acusó, lo dejo a la interpretación de cada cual.

¿Y «Manos Límpias», «ADIC», «Asociación de Víctimas de Terrorismo» u otras similares? Son «acusaciones populares», y de ahí la interpretación estricta: no es «particular», por lo que no debe continuarse el proceso.

¿Entonces qué pasó con Atutxa? Pues que el Tribunal Supremo dijo algo así como «hombre, la doctrina Botín es sólo para cuando se haga «dañito» a alguien en particular, pero este señor ha sido malo contra una orden judicial por desobediencia, con una «generalidad», entonces sí vale la acusación popular».

Botín y compañía estuvieron exentos de ser juzgados por cesión de créditos eludiendo el pago de retenciones a Hacienda (debe ser este el «particular» dañado). ¿Y la Infanta? Ya veremos…

¿El resto de ciudadanos se beneficiará alguna vez de la doctrina Botín? No. Simple y llanamente. Cualquier actuación que cometa que pueda ser penalmente reprochable, será juzgada en un Tribunal. Siempre se entenderá que hay un perjudicado concreto y particular (¡ojo con quién lee esto!) y el Ministerio Fiscal tirará «pá’lante» SEGURO.

¿Y Hacienda pasará por alto algunas facturas «no muy ciertas»? No lo intente.

¿Y si me hacen la renta mis asesores o el funcionario de Hacienda? Ya se las verá con ellos, pero primero responde usted.

¿Y si mi mujer, realmente, no sabía nada de lo que yo estaba haciendo y es inocente? No la meta en la sociedad. No la haga partícipe. Será su princesita o su reina, pero no la de España. Es otro matiz diferenciador que «justifica» la «discriminación positiva» en favor de nuestra Casa Real.

Matices. En Derecho, siempre son matices.

Publicado en eldiadigital el 15 de enero de 2016

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3 Respuestas a “Cuestión de matices

  1. ¿Está usted seguro de que los Inspectores de Hacienda no miran el nombre sino sólo el “Código de Barras”?
    Mi experiencia y yo estamos en condiciones de afirmar que miran y remiran y vuelven a remirar (como los peces en el río del villancico) AMBAS.
    Y con cierta tendenciosidad, por cierto.

  2. Está claro que no supe expresar correctamente lo que pretendía. Mi intención era totalmente opuesta a lo que se ha entendido: quería realizar un comentario totalmente irónico sobre la actuación «imparcial» de los funcionarios respecto de los procedimientos cuando se trata de alguien con relevancia a cuando se trata de un simple e innominado plebeyo.

    Para ello, dos párrafos después, intento explicar tal comportamiento, cuando escribí «Pues ya aviso que no suele ser asi…». Evidentemente no miran el código de barras cuando se trata de alguien que «nunca se va a equivocar en su declaración de impuestos», ni tuvo ni tendrá dolo o participación alguna en delitos.

    Así es, miran y remiran las declaraciones cuando les dices -vía recurso- que ellos se han equivocado. Pero no para decir «Tenía usted razón», sino para justificarse con un «No te has dado cuenta de esto y esto. Yo siempre tengo razón». Y en cuanto al procedimiento penal, igual, irás a juicio.

    Por ello, perdón por no haber sabido expresarme. Intentaré corregirlo para las próximas. Gracias por la aportación.

  3. Usted sabe expresarse perfectamente. Quizá fui yo el que no tomó bien el sarcasmo. Por tanto…quien pide disculpas es un servidor. Muy buen artículo, por cierto

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