CUANDO LA RAZÓN NO ESCUCHA NINGÚN CORAZÓN

Acudimos estos días mudos, a oleadas de personas, miles de mujeres, niños, hombres, ancianos, todos ellos exhaustos tras miles de kilómetros de agónica huida, culminando el fin de su viaje en vallas, hacinamiento, naufragios, expoliación o muerte. Y ¿qué está haciendo Europa? ¿Qué hacemos nosotros ante semejante barbarie? ¿Qué hacen nuestros gobiernos y los gobiernos comunes europeos para poner solución a este problema? ¿Acaso no sabían ellos qué era lo que podía ocurrir con el recrudecimiento de los conflictos bélicos sobre todo en Siria?

Sin duda, resulta escalofriante cómo miles de personas se hacinan de trenes encerrados en una estación esperando un viaje a ninguna parte, un viaje que no ocurrirá después de haber podido superar a la muerte para llegar hasta ahí.

Vemos a diario gente ahogada en el mediterráneo. Vemos cómo las poblaciones costeras de Italia reciben miles y miles de personas a las que no pueden atender por falta de medios. Hemos presenciado cómo se dejaban morir personas a cientos en el mar sin hacer nada. Cómo se continúan éxodos migratorios desde diversos puntos de Africa, de Oriente próximo, y cómo cada día no disponemos de unos protocolos consensuados por el conjunto de la Unión Europea para poder atender estas crisis migratorias que sin duda están siendo las más crueles de este siglo.

España no está exenta de este fenómeno y sin duda durante años ha estado huérfana de atención y ayuda por parte de los colegas europeos. Hoy desde luego el problema es otro, bien distinto y de mayor magnitud y ya no es solo España, sino que los países de entrada de inmigración/refugiados se han multiplicado, exponiendo las más amplias fronteras europeas a este fenómeno desatendido por Europa antes.

Hoy en día no tenemos una inmigración como tal, recibimos refugiados de guerra, personas que han perdido todo lo que tenían, familia y hogares por miles y que piden ayuda, ayuda humanitaria a quien se la puede brindar. Y, sin duda, no nos engañemos, Europa puede brindar esa ayuda. Esto no es nuevo, ya ocurrió en otros fenómenos similares. Tras la segunda guerra mundial hubieron más de seis millones de refugiados. A estos se les atendió en campos de refugiados, se les prestó ayuda. Si entonces se pudo con menos recursos y con ayuda norteamericana ¿no se pude poner en marcha una alternativa similar hoy en día? ¿Acaso Europa cree que puede cerrar los ojos a una guerra casi en su frontera sin pagar ningún peaje y solo por ganar en la venta de armamento? Parece que esto es lo que está haciendo y, sin lugar a dudas, es una mala alternativa. Europa es un ejemplo de derechos civiles, de respeto a los derechos humanos, a la convivencia pacífica, o al menos lo era ¿Qué camino queremos para nuestro futuro más próximo? Yo desde luego tengo claro lo que quiero, ¿y tu? 

 

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