¡El logo de la “marca España” va a ser un quirófano!

La variedad de nombres es inmensa. Dentro de poco los agentes van a tener que contratar a especialistas en marketing para poder encontrar denominaciones. Hasta ahora han sido más que ingeniosos, pero con tantos asuntos se cae en peligro de repetición.

Da igual el color que lleve de fondo el nombre de la operación: azul, blanco, rojo, verde… Y que lo acompañen pájaros, que plantas, que manos estrechadas, que siglas… Es posible que con el paso del tiempo -quizá no mucho- la variedad de colores y símbolos sea superior.

Y tampoco es nuevo. Lleva desde tiempo inmemorial en nuestra cultura política. Desde la transición hasta hoy han habido tantas operaciones que casi pueden ser para “preguntas de quesito” del famoso juego de mesa.

Bien es cierto que buena parte de las veces los procedimientos acaban sin encarcelados porque el delito ha prescrito. Que otras veces no ha quedado totalmente acreditado el delito. Que otras se hayan olvidado. Y así las razones que se quieran. No quiere decir que no se haya dado el delito, que no falte dinero o que no haya culpable, quiere decir que nadie será sentenciado por ello. Pero lo cierto y verdad es que la corrupción está, ha estado y estará presente.

Esos usos indebidos de dinero -o de influencias para conseguir dinero fácil, rápido y ajeno- han hecho no sólo que desconfiemos de toda la clase política, sino que tengamos que reponerlo los ciudadanos. Otra vez. Porque ya en su momento, a través de impuestos (no sólo la renta o declaraciones de IVA, la comida lleva impuestos, la gasolina, el agua, la luz…) los ciudadanos ingresaron en las arcas del Fisco esa cantidad. Y ahora, después de que se la hayan llevado, a través de “préstamos a muy bajo interés para España”, tenemos que volver a ponerlo en forma de nuevas tasas y subidas de interés.

La cosa es que pocos, por dar tregua, devuelven dinero -que tampoco todo, si a acaso lo que se ha podido acreditar, que suele ser menos de lo que realmente falta- que se han llevado. Pero los compromisos del Estado hay que respetarlos y, en ese caso, los ciudadanos son los responsables de cumplir.

Y esa mano es tan larga que supera la barrera política pública y abarca la privada. Que Bankia haya sido cruelmente expoliada por cuatro, que además haya estafado a través de preferentes a pequeños ahorradores, que haya servido para lograr puestos a inútiles… Da igual. Se pide un “préstamo a interés muy bajo” a Europa y se rescata. ¿Quién paga ese prestamito? Los ciudadanos. Luego, estamos pagando un dinerito de más a Europa para tapar el agujero que cuatro amigos de lo ajeno con grandes horizontes han hecho. Nosotros, mientras tanto, abonamos la letra de España a través de pequeñas subidas de impuestos, nuevas tasas, subidas de luz, agua, combustible (no querrá esto el Gobierno, pero si sube la base imponible, sube la recaudación por el impuesto). Pero las preferentes siguen ahí, oye. Como mucho un acuerdo de arbitraje. Son estafas como un templo, pero se solucionan con un acuerdo de recuperar -porque sí- la mitad o menos de lo que te han quitado.

Pero no es el único Bankia. No nos confundamos. Hay más bancos y cajas de ahorro. Curiosamente están saliendo a la palestra los que han sido salvados con ese pequeño préstamo concedido a nuestro país. A lo mejor porque ahora, al estar intervenido, se ha investigado lo que debiera haberse investigado antes

Es lo que comúnmente se llama “además de puta, apaleá”. Otros, en vez de “apaleá” dicen “pongo la cama”. Viene a ser lo mismo, la verdad.

Al final, entre la corrupción política y los abusos sobre la banca, la ciudadanía está pagando no sólo lo que no debe, sino lo que no puede. Afecta directamente, porque es tan sencillo como que si tengo un trabajo que me da lo justo (eso si lo tengo…), si me suben impuestos no puedo llegar a otras cosas: ¿comida? ¿calefacción? ¿agua? ¿hipoteca? Y en este caso, ¿se les perdona? ¿Se repercute ese gasto a los bancos o se pide un préstamo a Europa para hacerle frente? No, qué tontería. Eso es cosa de cada uno. Cada uno debe ser responsable y consecuente de los compromisos que adquiera y del uso que le de. Salvo si eres político o banquero, claro.

Barcelona traction, aceite de colza, caso Kio, fondos reservados, Filesa, Gran Tibidabo, Expo ’92, Naseiro, caso del Lino, Villalonga, Tabacalera, Gescartera, Malaya, Gürtel, Pretoria, Eres falsos, Campeón, ITV, Tótem, Nóos, Pitiusa, Pokémon, Bárcenas, Tajetas B Cajamadrid, Púnica… Y así las que se quieran.

Más de cien operaciones contra la corrupción están abiertas a día de hoy. Más de mil imputados. Cantidades desorbitadas de dinero que nos tocará reponer. Más las que vienen de antaño, claro

Es decir, que la política española, España en realidad, tiene más operaciones pendientes que el Seattle Grace Hospital (de la serie “Anatomía de Grey”) y en el Princeton Pleinsboro (de la serie “House”) juntos. Vamos a ser el quirófano de Europa.

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