Se fue Gallardón, ¡y todos contentos! ¿O no?

Se anunció a través de los medios, aunque ya antes nos lo habían dicho los más “enteraos”. Se iba el señor Gallardón, nuestro Ministro de Justicia. Las malas lenguas lo justificaban en la desautorización que le había hecho su amigo, compañero y jefe, Mariano Rajoy, al decirle que no iba a salir la reforma de la ley del aborto.

A todos nos sorprendió el anuncio de su dimisión. No por no querida, sino porque realmente era la menos esperada. Ya nos sorprendió a la gran mayoría al quitarse la piel de cordero nada más llegar al Ministerio. Aquel al que todos veían como el más izquierdista de la derecha, el mejor valorado incluso para conseguir ganar las elecciones, el más liberal y que mejor entiende a la gente… Y empezó con sus reformas. A proteger a los suyos, a conceder indultos de aquellos clientes que tan bien fueron defendidos por el despacho de abogados de su familia y que los tribunales no supieron ver. A querer privatizar el Registro Civil para que se lleve mejor, ya que conoce de buena mano a un par (no sé si cuñado/a o algo por el estilo). Y a ayudar -a su manera- a la gente: un sistema de recursos imposible, la anulación de unos cuantos, la imposición de las tasas… Y quería seguir, primero quitando juzgados, luego dando todos los poderes de instrucción (investigación y determinación de quienes van a ser acusados o no y de qué) a los Fiscales -que por muy buenos profesionales que son, también dependen directamente del Gobierno, cosa que no pasa o debería pasar con los jueces-, eliminar partidos judiciales en favor únicamente de capitales de provincia…

Y al final ha sido la reforma del aborto. La reforma que, por sus inclinaciones intelectuales y disciplina de partido, menos me hubiera extrañado -aunque también me habría manifestado en contra- que hubiera sacado adelante.

Y ahí se queda. Los más radicales y siempre votantes del PP sorprendidos porque no se apruebe la ley que les prometió. Los demás porque ha aprobado sorprendentemente unas leyes que ni prometió ni se le pidieron y, todos en general, no por la marcha de Galladón (que también) sino porque a lo tonto tonto las leyes se quedan ahí, nadie las va a quitar y ya han distraído a la gente.

Siempre igual. Y ¿creen que si cambia el gobierno de color van a cambiar esas normas a pesar de haber aprovechado las manifestaciones para reivindicar lo mismo? Mucho me temo que pasará lo mismo que con la ley antitabaco y demás.

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