Voto en blanco, nulo, abstención… ¿qué son?

A menudo, por no decir siempre, nos asalta la misma duda justo antes de las elecciones. No lo tenemos claro de una vez para otra. Y siempre saltan a darnos lecciones los de alrededor para intentar -nuevamente- convencernos de que la interpretación correcta es la suya. Ya la oímos en las anteriores elecciones, y buscamos información para que nos quedase claro, pero es de esas “cosas” que se olvidan nada más terminar de hacerlas (como aquel examen de esa asignatura que no nos gustaba).

Las diferencias son básicas y lo único determinante es si es válido y computable o no. Sencillo. A partir de ahí le pueden dar todas las vueltas e interpretaciones que se quiera. Siempre se hace en atención al pie del que uno cojea.

El voto, normal, válido, el que tiene una papeleta dentro sin romper, sin mayores marcas que las precisa, etc., cuenta con todos los “beneficios” de la Ley Electoral y el agrado de los Partidos Políticos, especialmente el que recibe el voto. Sobre este voto, ya nos referimos en anteriores posts (I, II, III, elecciones europeas).

El voto en blanco. Hay quien nos intima con que “nos ha costado mucho conseguir el voto, y hay que ir a votar aunque sea en blanco“; otros que, aprovechando la duda de si dar el voto o no a algún partido puesto que no cree a ninguno, te alienta a votar en blanco para que no benefice a los grandes.

Yo, por ejemplo, nací con el voto junto al pan: bajo el brazo. Si me lo quitasen lucharía por él, seguro. Pero ahora mismo no tengo miedo a que pueda suceder (o no lo preveo). Quizá por eso no me afecta, incluso me irrita, que se basen en eso para inducirme al voto, en vez de convencerme con un programa electoral válido. ¿La única motivación es que costó mucho conseguirlo (cosa que no pongo en duda), y no qué es lo que quieren hacer, quiénes (sobre todo) van a dirigir mi vida…? Por eso quien quiera utilizar el voto en blanco, que lo haga, pero que sepa realmente qué es y qué efectos tiene.

El voto en blanco consiste en introducir un sobre vacío, sin papeleta. Es válido y computable. ¿Qué significa? Que se eleva el número de votos válidos y computables. Eso hace que el mínimo de 3% de total de votos para que un partido pueda ser optante a escaño sea superior. Los partidos mayoritarios tienen asegurados más de un 3%. ¿Y los pequeños? Pues no es lo mismo conseguir un 3% sobre 100.00 votos (3.000 votos) que sobre 300.000 votos (9.000). Es decir, perjudica a los partidos minoritarios.

De la misma manera, como se explicó, les perjudica para obtener escaños a los minoritarios si pasan ese corte.

Se suele asimilar a la desconfianza del votante en los partidos, sus representantes, su programa o todo junto, sólo que este tiene consecuencias sobre los resultados.

El voto nulo. Como su nombre indica, no vale. Como no vale, no computa. Como no computa, no influye ni en el porcentaje para poder optar a escaños ni en el porcentaje para obtener el escaño.

No afecta a los partidos minoritarios. ¿A los mayoritarios? Como mucho porque cuentan con que se les vote, que la gente muestre que son queridos. Los escaños son los mismos, y se llenarán, votemos o no.

Las interpretaciones variarán dependiendo de quién las haga, pero la realidad es que cuando se hace, en el 90% de los casos, es porque el votante quiere hacer uso de su derecho y demostrar que ninguno (partido, programa o elegible) le genera su confianza, aunque sin consecuencias para los resultados ni perjuicio para los partidos minoritarios.

Y está la abstención. Al que se abstiene siempre se le acusa de “pasota“, de que si no van porque prefieren ir de cañas, o la playa… que no se merecen el derecho al voto, que si luego no se deberían quejar… La abstención tiene las mismas consecuencias que el nulo.

El que se abstiene no tiene por qué ser un “pasota” (aunque puede). Tiene los mismos derechos que cualquier otro, tanto a ir a las siguientes elecciones como a quejarse. De hecho, no ir a votar es la expresión de las dos anteriores. Si no confía en ningún partido, ¿por qué tiene que votar a uno? ¿Por qué tiene que hacer un voto nulo? ¿Por qué en blanco?

Tanto para los votos en blanco, como nulos, como para la abstención, ¿no sería lo lógico que fuesen los partidos los que hiciesen examen de conciencia? Respecto de las acusaciones a los que ejercen su derecho tanto con el voto nulo como, sobre todo, por las abstenciones, en mi humilde opinión creo que las manifestaciones populares que se han ido sucediendo ininterrumpidamente y durante tanto tiempo, con el apoyo y seguimiento de toda esa gente, no dicen que los españoles sean unos “pasotas“, más bien al contrario: son enérgicos, están más entregados que nunca, reivindicativos, hartos, exigiendo justicia y cambios, una nueva política, unos nuevos políticos, un sistema más adecuado al ciudadano (que es lo que debería ser) y no tan benvolente con los políticos, amigos, allegados… Luego si no van a votar o votan nulo, ¿no será más lógico pensar que el votante se encuentra sin un partido al que seguir, al que votar… al que creer?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s