El día que tembló Lorca

El pasado día 11 de mayo España se quedó inmóvil. No nos lo podíamos creer ninguno, pero así fue. La tierra tembló como si quisiese engullir al mundo, a una población entera. Era Lorca, y un terremoto hizo palidecer a todos sus habitantes al tiempo.

Los que vivimos cerca de Lorca nos enteramos porque se nos movió la oficina, la casa, el coche… el suelo. Todos nos miramos y nos acordamos inmediatamente de nuestros más allegados, de aquellos que no tenemos cerca. Los teléfonos echaban humo: o llamabas para preguntar por quien podía haber sido afectado, o te intentaban llamar para ver si estabas bien.

Buscas información y te enteras: ha sido en Lorca. Y cuando todavía estás asimilando que por tu trabajo podrías haber estado allí, que no te ha tocado por un azar, vuelve a temblar durante más tiempo y más fuerte. Sí, ahora sí tienes miedo. Miedo por tí, por tus familiares, tus amigos. Miedo a que a alguien le haya pasado algo. Da igual si lo conoces o no, sabes que puede pasar y tienes miedo a que te lo digan. El teléfono vuelve a vibrar como nunca antes. Confirmas que todos están bien, aunque te dicen que puede haber pasado algo.

Enchufas la tele y ves la imágenes. ¡Qué horror! ¡Qué desastre! Pobre gente, pobres familias. Se confirma lo peor: hay muertos. No te lo puedes creer. Sin darte cuenta son las tantas de la madrugada y todavía estás frente al televisor, viendo la cadena regional quriendo saber más. Quizá sólo quieres oir que ya se ha arreglado todo, que ya está.

Pasan unos días y reúnes el valor suficiente para ir otra vez a esa tan acogedora ciudad, a Lorca, y todavía no has entrado cuando un escalofrío sacude tu cuerpo. Sólo sientes sufrimiento al ver las caras de pena y desesperación de los lorquinos. Te das cuenta de que están perdidos, que no saben dónde van ni de dónde vienen. Tienes miedo. Todavía sientes miedo. Estás unos segundos en la ciudad y sientes la imperiosa necesidad de salir. Presientes que los edificios quieren desplomarse encima tuya. Sabes que si te quedas se te caerá una parte de fachada, que se abrirá la tierra bajo tus pies porque quiere tragarte. Lorca ha perdido su luz, su cielo azul, el sol que caracteriza a la ciudad. Y piensas: «yo puedo irme ahora, tengo casa en otro lugar, pero ¿y ellos?». Sabes que tienen que sacar valor de donde tú no puedes imaginar que se pueda.

Unos segundos han destrozado una ciudad entera, han aterrado a una región, paralizado un país, despertado un sentimiento mundial.

La imagen al entrar a la ciudad no se puede describir. Todo lo que se pueda ver u oir en los medios de comunicación no es ni una mísera parte de lo que realmente ha pasado y sientes, a pesar de que ha transcurrido tiempo hasta que has ido desde que ocurrió el terremoto. La expresión de terror, pánico, dolor, de encontrarse perdido de la gente de Lorca no se puede describir.

No hay palabras que ayuden. Sólo gestos. Ayudemos a Lorca. Seamos Lorca. Somos Lorca.

Somos Lorca

P.D. Actualizado en junio 2012 para añadir logo “somoslorca”.

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