Archivo mensual: mayo 2011

31 de mayo: Día mundial frente al tabaco.

Hoy 31 de mayo, es el día mundial frente al tabaco. Es buena excusa, tan siquiera, para dejar de fumar aunque sea sólo por unas horas. Aunque sea sólo el intento, ¡vaya!

Quizás deberíamos todos hacernos eco, al menos por hoy, y olvidarnos de ese maldito vicio por el tiempo que podamos, y -¿por qué no?- intentar dejarlo por completo.

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Las consecuencias de la democracia española, ¡toma ya!

Hay varias citas célebres que se podrían aplicar a los últimos acontecimientos acaecidos tras las votaciones electorales del pasado 22 de mayo. Por ejemplo:

Para ver por qué hacer uso o no del voto, de si está bien o no el sistema democrático, la de Winston Churchill, que dijo aquello tan célebre de «la democracia es el peor sistema de gobierno creado por el hombre, con excepción de todos los demás». Incisivo hasta ser hiriente e ingenioso, pero real. También Jorge L. Borges dió su particular definición: «es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística».

Una vez elegidos, o incluso cuando se presentan los elegibles, Henry F. Amiel sentenció: «No niego los derechos de democracia; pero no me hago ilusiones respecto al uso que se hará de esos derechos mientras escasee la sabiduría y abunde el orgullo».

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Elecciones 2011, ¿lo conseguimos?

El pasado 22 de mayo la gente fue a votar en España, con la sana intención -al menos en principio- de elegir a  quién quieren que dirija su ciudad y su comunidad autónoma (en este último caso, menos en Galicia, País Vasco, Cataluña y Andalucía).

De los índices de participación, porcentajes de votos (válidos, nulos y abstenciones) y de número de concejales obtenidos se pueden realizar muchas lecturas. De todas ellas, hoy diremos unas cuantas, a pesar de que podamos estar totalmente equivocados.

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El día que tembló Lorca

El pasado día 11 de mayo España se quedó inmóvil. No nos lo podíamos creer ninguno, pero así fue. La tierra tembló como si quisiese engullir al mundo, a una población entera. Era Lorca, y un terremoto hizo palidecer a todos sus habitantes al tiempo.

Los que vivimos cerca de Lorca nos enteramos porque se nos movió la oficina, la casa, el coche… el suelo. Todos nos miramos y nos acordamos inmediatamente de nuestros más allegados, de aquellos que no tenemos cerca. Los teléfonos echaban humo: o llamabas para preguntar por quien podía haber sido afectado, o te intentaban llamar para ver si estabas bien. Sigue leyendo