De las elecciones (III)

De la realidad de los resultados de las Generales.

Pues bien, ¿dónde está la crítica (véase «De las elecciones (II)»)? Principalmente en dos puntos más que importantes:

Primero. Este sistema permite que se de la curiosidad de tener más votos a nivel nacional que otro partido -lo que indica que la generalidad de los electores lo prefieren- y, sin embargo, tener bastante menos representación en el Congreso.

¿Cómo puede darse tal situación? Sencillo, en el total de votos del país puede ser muy superior al partido contrario, pero como se utiliza este sistema y además por circunscripciones, es posible que en muchas circunscripciones no haya tenido votos suficientes para conseguir mayoría de escaños, varios escaños, algún escaño o tan siquiera pasar el corte del 3%.

Mientras, el partido con menos votos a nivel nacional, sacando mayoría en unas cuantas circunscripciones electorales y ninguno en el resto, puede tener más escaños.

¿Algún ejemplo? En las elecciones generales de 2008 (las últimas a día de hoy), UpyD -partido a nivel nacional- sacó en total 303.535 votos, lo que le dió lugar a 1 escaño. IU -partido a nivel nacional- obtuvo 3 escaños con un total de 963.040 votos.

Siguiendo estos números se podría pensar que cada 300.00 votos dan lugar a un escaño, pero realmente no es así.

Así, en las mismas elecciones, EAJ-PNV -partido regionalista/nacionalista- sacó en total 303.246 votos (menos que los dos anteriores), dándole 6 escaños; ERC -regionalista/nacionalista- obtuvo un total de 296.473 (también menos que los anteriores) y tres escaños; BNG -regionalista/nacionalista- obtuvo un total de 209.042 votos (inferior en número) y dos escaños; CC-PNC -regionalista- obtuvo un total de 164.255 votos y dos escaños.

Estos resultados dan lugar al segundo punto de crítica. Si es una democracia, debería estar representada la población conforme a sus mayorías, por definición. No puede ser que, con menos votos en el total nacional -para lo que se vota- tengan mayor representación que otros partidos con un mayor apoyo de la población total.

¿Cómo, entonces, puede dar lugar a que estén más representada menos población?

Por el sistema. Es más conveniente formar un partido a nivel local o regional, que luche por los intereses de ese territorio en concreto, para tener más fuerza ¡en el Congreso de los Diputados! Sí.

Y eso es así porque con el actual sistema tienes más posibilidades de tener mayor representación en el Congreso si en tu comunidad (a través de las circunscripciones electorales) tienes fuerza, pues serán esos votos los que te den los escaños. Da igual que en el resto de circunscripciones no saques un mal voto. Si en la tuya te llevas seis, cinco o cuatro escaños ¡estupendo! Si, además, tu región está más poblada que otras, pues tendrás más probabilidades de representación (más población = mayor número de escaños posibles).

Da igual que los intereses del resto de la nación -por mucho que suponga el 80% del territorio- no estén representados, o que su representación no sea igual. El problema es de esas regiones: que hagan su partido regionalista y que aumenten su población -o que se les reconozca el aumento de población, que también se da el caso.

Este sistema podría ser bueno, pero para unas elecciones LOCALES y AUTONÓMICAS, no para las GENERALES.

Es por esto, a parte de otros motivos, por lo que se debería cambiar el sistema. Que dejen claro por qué no se cambia el sistema. Cuando no se obtienen apoyos necesarios para lograr sacar adelante algo en el Congreso (léase presupuestos generales, por decir algo al azar) se buscan apoyos (consiste en que otros escaños voten a favor, consiguiendo una mayoría que saque adelante la propuesta). Es más fácil que un sólo partido (con 9 ó 6 escaños) esté de acuerdo a que tengan que estar varios (cada uno con 1 ó 2 escaños) de acuerdo. Y esto lleva a que, si te prestan su apoyo, tú no vas a tocar sus prerrogativas, entre ellas, el sistema de elección. Esto lleva a que sigan teniendo una clara representación en el Congreso y puedan «negociar» determinados beneficios -aunque sean sólo para la región que representan- a cambio de apoyar a uno u otro partido. Y así sucesivamente.

Si quieren un sistema bipartidista, hay otras fórmulas como en los EEUU, o la doble ronda en Francia, un método mixto como en Alemania… Si quieren una representación real del españolito hay otras formas, y si les gusta este sistema, que lo dejen para autonómicas y locales, pero no para las generales. No es justo o por lo menos no lo parece que valga más un votante del BNG o de PNV que un votante de un partido nacional en unas elecciones nacionales porque su voto vale más que el NUESTRO.

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Una respuesta a “De las elecciones (III)

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